Exemple

ENTREVISTA A CARLOS

¿Cuáles fueron tus motivaciones para trabajar como voluntario?

Tenía mucha predisposición a trabajar como voluntario, dedicar tiempo a echar una mano en un lugar que hiciera falta. Esto se suma a las ganas de viajar de una forma que pudiera involucrarme en el día a día de otra cultura, aprendiendo de todo lo que me sucediese y de las personas que conociera.

Por este motivo en concreto el voluntariado en Mozambique, tan lejos. Es mucho lo que tenemos que aprender los unos de los otros.


¿Por qué elegiste Fundación IBO para realizar tu voluntariado?

Tenía el ojo puesto en África. Por medio de la Fundación Ibo me centré en Mozambique, que despertó en mí un interés enorme. Por otro lado, un proyecto integral como el de la Fundación centrado en un ámbito geográfico limitado como es el Distrito de Ibo, me dio a pensar que las consecuencias de la labor que desarrollase serían más directas, facilitando los efectos positivos a corto plazo, ya que solo tenía dos meses.


¿En qué consiste tu proyecto como voluntario en Fundación IBO?

Mi proyecto es de carácter deportivo. Utilizamos el rugby para fomentar el ocio organizado y saludable de niños y jóvenes del Distrito.

Llevamos un deporte nuevo, una actividad de ocio formativo, lo cual pienso que se ha valorado mucho en Ibo, ya que por falta de medios no están acostumbrados a que se preste dedicación a fomentar el deporte. Es obvio que hay carencias más urgentes, pero no se puede dejar de lado el desarrollo personal y social de los más pequeños. Eso es lo que tratamos de implementar, una actividad creativa que fomente el compromiso, el esfuerzo y el ocio.

Ofrecimos entre las distintas escuelas de la Isla de Ibo una actividad centrada en la práctica del Rugby, de libre inscripción para niños de entre 9 y 16 años. Progresivamente fuimos formando un grupo humano con el fin de terminar por tener carácter de club o escuela de rugby. Salvando los formalismos que podrían precisar un club o escuela de rugby en sentido estricto, se ha formado un grupo humano divertidísimo de chavales que se reúnen para jugar al rugby, que se dejaban la piel en todas las actividades y que han aprendido un nuevo deporte.

Asimismo se han designado responsables de la continuidad del proyecto, que con un máximo de 16 años y con un grado muy alto de independencia están tratando de que se continúe con las actividades.


¿Qué crees que ha aportado el rugby a la población de Ibo?

Es difícil saberlo todavía.

Creo que ha aportado perspectiva, imaginación e ilusión. La predisposición a aprender de los más jóvenes de Ibo es enorme y es necesario fomentar el aprendizaje. Los medios de los que disponen las escuelas no son suficientes para el potencial creativo e intelectual que hay en la isla. La práctica de una actividad nueva y el tiempo que se les ha dedicado, creo ha incentivado su compromiso y su capacidad de esfuerzo. He podido ver motivación, esfuerzo y resultado. Ha sido un proceso de aprendizaje que simplemente ha podido servir como prueba para mayores retos a los que se tendrán que enfrentar.


Como voluntario sobre el terreno, ¿cómo describirías el papel de Fundación IBO y cómo crees que repercute en los habitantes de la isla?

La Fundación está presente en los ámbitos fundamentales de la sociedad de Ibo (y de cualquier sociedad), a su vez los que más carencias presentan: educación, empleo y salud. Salvando las diferencias culturales, la Fundación es un componente más de la comunidad.

La Fundación presta apoyo nutricional; colabora en la mejora de la sanidad; en la mejora de las condiciones higiénicas; fomenta la igualdad de género y el turismo sostenible, al igual que apoya y da fuerza a los grupos locales que han venido tratando de conseguir los mismos objetivos, pero tal vez lo más destacable sea su apuesta formativa. Aporta oportunidades a los habitantes de una zona remota que desde bien jóvenes ven limitado su futuro por imposibilidad de medios.

Además, tratando de salvar esas diferencias culturales de las que hablo, prácticamente todo el personal en plantilla de la Fundación en terreno es personal local. Esto pienso que es el punto más fuerte y el objetivo final de la labor que se desarrolla: dotar de los medios, formar profesionales y, con la orientación precisa, dejar que Ibo construya su destino.


De todos los momentos vividos en la isla, ¿qué recuerdo guardas con mayor cariño?

La puntualidad de uno de los chavales que jugaba en la escuela. Entrenábamos a las 5:00 de la mañana y había uno de ellos, Zainadine Nelson (Dani), que siempre llegaba el primero -he de decir que mucho antes que el resto de sus compañeros-. Por lo general llevo mal madrugar, pero ver la energía y las ganas con las que cogía la bola y lo orgulloso que estaba de ser puntual, me daban un buen rollo que me duraba todo el día y más.

También los días que entrenábamos en la playa, era todo un evento y yo creo que no me lo he pasado mejor en mi vida. Era precioso.

Es difícil elegir, he tenido mil momentos. Recuerdo con cariño todos los amigos que he hecho y que espero poder visitar pronto.

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