Exemple

Conoce la situación de Ibo de la mano de Daniel Peluffo, director de la Fundación

El pasado 29 de mayo, Daniel Peluffo, Director de Fundación IBO, se desplazó una vez más desde Barcelona hacia la isla de Ibo añadiendo un nuevo ingrediente al viaje. En esta ocasión, se trataba de valorar directamente los daños causados por el paso del ciclón Kenneth sobre la isla de Ibo  el pasado 25 de abril.

De vuelta a Barcelona, Daniel nos cuenta su viaje para darnos a conocer de primera mano cómo la isla va recuperando la normalidad. Un proceso todavía lento, pero progresivo, en el que tienen un papel crucial las ayudas y los proyectos emprendidos por las organizaciones sobre el terreno, entre ellas la Fundación Ibo. Daniel nos acerca, además, a los retos inminentes a los que se enfrentan tanto la población de Ibo como la propia Fundación.

Las principales dificultades del viaje al inicio fue establecer un contacto en red con los principales actores de respuesta humanitaria en la zona, coordinados en grupos de trabajo sectoriales. El objetivo era conocer lo que se estaba realizando hasta el momento en respuesta de emergencia, y, una vez valoradas las propias capacidades de la Fundación, compartir las intervenciones que queríamos llevar a cabo en la isla de Ibo.

El reto principal fue conseguir un transporte para desplazarse desde Pemba a Ibo y para ello la única comunicación posible era utilizar los transportes aéreos que ponía a disposición el Programa de Alimentación Mundial para hacer posible la distribución de alimentos y productos de primera necesidad a la población afectada que se encontraba en una situación de aislamiento. Una vez conseguida plaza en una avioneta de reparto se llegó a Ibo acompañando una delegación de una asociación portuguesa y la televisión del país vecino, que se desplazaban para realizar un documental para la televisión pública. En la misma delegación nos acompañaba un personaje público que daba una mayor visibilidad a la misión y que se interesó mucho por nuestras actividades. Prueba de ello, es la mención y aparición de la Fundación Ibo en el documental público y la colaboración de la Asociación Helpo con la Fundación Ibo para rehabilitar la escuela pública principal de Ibo.

La presencia en el terreno nos permitió recoger información directa de lo que sucedía en la isla. Las primeras imágenes y datos mostraban la realidad de una situación complicada en la que los afectados intentaban sobreponerse con los escasos medios con los que contaban y con la ayuda limitada de los agentes humanitarios. Una primera reflexión arrojaba lo siguiente:

el hecho de que desgraciadamente las condiciones en las que viven sean nefastas de por sí conlleva que, a pesar de que su situación empeore seriamente tras una catástrofe como la del ciclón Kenneth, sus gentes sean capaces de ver la luz recién las cosas empiezan a funcionar”.

La labor continuada de la Fundación Ibo durante estos últimos 15 años también ha sido un factor importante en la capacidad de respuesta que ha tenido la población de Ibo, cuyas capacidades y mecanismos de recuperación se han fortalecido. Se había diversificado los medios de vida de una parte de la población, y una labor de educación y de formación han hecho posible que las personas se enfrentaran a la adversidad de una manera más constructiva. En un periodo muy breve las personas han podido levantar vivienda provisional, se están reconstruyendo sus medios productivos, principalmente huertos domésticos y pesca, y los servicios básicos, aunque no exentos de dificultad, se han recuperado relativamente.

Su capacidad para superar la adversidad y la forma en que la población se ha coordinado para tirar hacia adelante son admirables.”

 

Aunque su relato resulta sobrecogedor, su testimonio quiere arrojar esperanza a todos aquellos preocupados por el estado de Ibo y sus habitantes: .

Durante sus primeros días en la isla, Daniel coincidió con los miembros de las diferentes agencias internacionales que se habían desplazado a Ibo para poder evaluar los efectos de la catástrofe y empezar a establecer alianzas con las distintas fundaciones y organizaciones operando en el terreno. “Si nos comparamos a otras entidades, nuestra ventaja es clara: tenemos presencia y  conocimiento local sobre lo que sucede en Ibo y podemos aportar mucho. Por el contrario, tenemos pocos efectivos y todo nuestro equipo se halla trabajando en Ibo, por lo que no podemos ser tan rápidos como aquellas organizaciones que también tienen personal en Pemba y más recursos.”

Una vez definido un plan estratégico de respuesta, Fundación IBO estableció alianzas y  canalizó unos pequeños fondos de la organización internacional Save the Children para crear los “Espacios Amigos de la Infancia” en la isla. “Con este proyecto atenderemos a 150 niños y jóvenes a través de 12 voluntarios locales y trabajaremos para minimizar el impacto del ciclón en su normal desarrollo físico, psíquico y social. Desarrollaremos programas de actividades, no solo pedagógicas, sino también lúdicas y relacionadas con valores y buenos hábitos. Este primer paso nos permitirá poner en marcha algo que para nosotros era un sueño: la escolinha en el edificio del CANI.” La oportunidad de dar comienzo a la actividad de la escolinha fue, así pues, muy bienvenida. “Sus grandes beneficios adquieren todavía más sentido si los unimos a los de nuestro Centro de Apoyo Nutricional (CANI).

En un primer momento los trabajos de respuesta se centraron en recuperar las infraestructuras básicas de la Fundación para volver a recuperar el servicio social que brindan a la población. Se rehabilitó nuestro vivero escuela, nuestra carpintería y el techo de nuestra escuela de oficios para que 100 alumnos de la escuela pública Eduardo Mondlane pudieran utilizar nuestras aulas y no sufrieran un retraso escolar.

 

Nuestro compromiso con la rehabilitación de las infraestructuras sociales básicas de la isla fue claro desde el principio de la intervención. Apostamos por arreglar el techo del único centro de salud pública operativo en el distrito y ocuparnos de los trabajos de rehabilitación de la escuela pública Eduardo Mondlane que es la principal del distrito y da educación a más de 900 alumnos a través de 40 profesores de primaria y secundaria.

 

Todo ello ha posicionado a Fundación IBO como la organización de referencia en cuanto a la reconstrucción y recuperación de la escuela. No solo cediendo aulas rehabilitadas para seguir dando clases y que los niños no pierdan así el curso, sino también a través de la formación en carpintería, uno de los proyectos en los que más se ha invertido a lo largo de estos años. Los trabajos de rehabilitación de la escuela de oficios siguen adelante, y sus instalaciones ya acogen a más de 100 alumnos procedentes de la escuela pública.” Este será pues uno de los motores de desarrollo para llevar a cabo iniciativas tan importantes como la reconstrucción de distintos edificios públicos –como la escuela– y las propias infraestructuras de la fundación.

 

Esta primera labor de rehabilitación, tal y como cuenta Daniel, fue prioritaria. “Lo primero, en una situación de estas características, es evaluar los daños que los edificios y proyectos de la fundación han sufrido para restaurarlos a la mayor brevedad posible (actualmente están rehabilitados al 95%), proporcionar servicios en educación y salud (áreas en las que se centran las principales acciones de la fundación) y, posteriormente, ampliar aquellos que hasta ahora habían estado más limitados. Todas las iniciativas emprendidas desde Fundación IBO siguen y seguirán respondiendo a nuestro objetivo de dar formación, acompañamiento y, sobre todo, empuje a los negocios de los habitantes de la isla.”

Por ello, una vez superada la primera etapa, Fundación IBO puede impulsar otros proyectos que hasta el momento solo podían financiarse gracias a pequeñas colaboraciones, como el proyecto en medios de vida, centrado en el empoderamiento de las mujeres. “Ofreceremos un servicio de atención integral a mujeres desde el centro CANI con un equipo formado por una voluntaria mediadora social y una técnica en género.”

En este contexto resulta vital que, con los fondos recaudados, no solo se invierta en cubrir primeras necesidades, sino que también se establezcan alianzas estratégicas y se encuentre cofinanciación para llegar incluso más lejos, especialmente en áreas como vivienda y agua y saneamiento. “Ambos campos son muy relevantes. Podremos llegar allí donde hasta ahora no lo habíamos hecho, o solo de forma limitada.”

Por lo que se refiere a vivienda, la Fundación está estudiando la posibilidad de dar un paquete de ayuda en material básico de reconstrucción para ayudar a las familias de nuestros trabajadores afectados. Se facilitará esté material a precio muy competitivo y cubriendo los gastos de transporte, a cambio de su devolución progresiva por parte de aquellos trabajadores que tienen una fuente de ingreso y a favor de aquellas personas más vulnerables que no tienen acceso a un medio de vida sostenible.

. “La idea es que, todos aquellos que los necesiten, puedan adquirir materiales pagando un precio razonable por ellos. Es importante concienciar sobre el valor de estos bienes. Desde Fundación IBO queremos que los afectados vean que les entendemos y les queremos ayudar. Además, siempre podemos identificar rápidamente aquellos casos más excepcionales para brindarles una ayuda especial.”

Agua y saneamiento es otra de las partidas a las que se quiere destinar parte de los fondos puesto que, a raíz del ciclón, han aumentado las enfermedades gástricas y la malaria. “Es indispensable tener un protocolo de acción que pase por sensibilizar a la población, formar a las personas y explicar casa por casa lo que se debe hacer para evitar contraer estas enfermedades.” En este mismo ámbito, Fundación IBO está ayudando no solo a reparar el techo del Hospital de Ibo sino a pensar soluciones para mejorar la disponibilidad de agua potable en las tiendas medicalizadas provisionales instaladas por UNICEF y UNFPA. En este sentido, contamos con la participación de una delegación de voluntarios de la asociación catalana ASL y financiados en el marco del convenio EREC establecido por el Fons Català de Cooperació, que agrupa la labor solidaria de la mayoría de municipios de Catalunya. La primera misión contó con la participación de un bombero que evaluó las necesidades en vivienda provisional y una experta en agua y saneamiento que analizó la calidad de las aguas y las posibilidades de una intervención en este sector.

Todas estas acciones llevadas a cabo en la isla de Ibo apuestan por dar una segunda oportunidad a sus habitantes, que han demostrado su valor y destreza al poner en práctica todo lo que han aprendido los últimos años, en muchos casos de la mano de Fundación IBO, y por ello han podido recuperarse más rápido de lo que se esperaba.

 

Gracias a personas como las que forman el equipo de Fundación IBO podemos estar seguros de que la isla logrará recuperar la normalidad e incluso podrá mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

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